Muy bien, ahí lo tenéis. Lleváis semanas detrás de ello. Cansinos, que sois unos cansinos. En todos lados lo mismo, oye. Enciendo la tele y ahí estais, contándoselo a las cámaras. En la radio, en los periódicos. Monto en el ascensor y lo mismo. En la tienda donde trabajo igual, no hay cliente que no saque el tema. Mis amigos físicos en el bar, mis amigos 2.0 lo tuitean en la pantalla...hasta mi madre y mis hermanas: "¿Cuando va a parar de llover? ¿Cuando va a hacer ya calor? ¡Es que esto es un aburrimiento!"
Pues eso, que ahí lo tenéis. Desde hoy se acabó el dormir tapado, la manga larga y la lluvia en la cara. Mirar y admirar las nubes de lluvia, los cielos oscuros, las mañanas frescas. La rebequita y los calcetines. Salir a kazar tormentas.
Llega el Tío Paco con las rebajas. Mejor dicho, las "re-altas"; sí, las temperaturas. Llegan los 30º, los 35º, los 40º. Las noches dando vueltas, los sudores del bus, los olores del metro. El asfalto derretido, los minutos malgastados en los informativos hablando de la supuesta "ola de calor", los helados dejando de hacer honor a su nombre en cuanto los das a luz, las pieles rojas de los inconscientes guiris, el encierro obligado hasta las diez en nuestras casas. ¡Que Dios nos pille refrigerados!
Y que me perdonen los sufridos dueños de las terrazas, las tiendas de aire acondicionado y los del kiosko de helados. Dios me libre, por favor, de querer algún mal a vuestros negocios. Yo me comprometo a tomar el doble de cañas y raciones cuando sea menester. Y quedarme hasta que cerréis, copazo viene copazo va, para resarciros de estos días de abstinencia terracil. Debe ser dura una Eurocopa con las terrazas vacías, lo se. Tomaré dos helados al día y recomendaré ese espectacular aire acondicionado que no hace ruido ni nada a mis amistades. Os lo prometo. Pero si al menos pudieramos disfrutar de otra semanita de fresquito. Ais.
Pero no. Se acabó. Ya lo tenéis aquí. Desde hoy, a disfrutarlo. A ver cuanto os dura vuestra alegría, porque me temo que la memoria meteorológica es tan breve que antes de que cante un gallo, negaréis al verano, renunciaréis a los calores, despotricaréis como posesos echando de menos este fresquito del que yo, ahora mismo, disfruto.
Salud.

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