No, no es facil.

La atmósfera es un organismo vivo, y las predicciones que de su comportamiento se hacen, inciertas. Bien lo saben los meteorólogos -los hombres del tiempo- que cada día tienen que lidiar con cientos de miles de personas cabreadas porque llueve en la playa cuando ellos habían anunciado sol. Nada dicen los otros millones de personas que disfrutan del astro rey sin acordarse de que el pronóstico fue acertado.

Qué injusto.

Pero incluso hay algo más dificil que acertar con la temperie general y es acertar con el sitio exacto donde se producirá una tormenta.

El pasado martes nada parecía indicar el increible espectáculo eléctrico que se produjo en los cielos de Madrid. Y ayer, sin embargo todos los modelos meteorológicos -ecuaciones de comportamiento del cielo y las nubes, básicamente- apuntaban a una repetición del episodio.

Así que, a las 2 de la tarde, junto con Dani Serrano, y pertrechados con cámaras de foto, de vídeo, trípodes, portátil y módem 3G, GPS, baterias de repuesto, ropa seca y de abrigo, botas y chubasqueros, algo de comer, el depósito lleno, mapas de carretera y muchas ganas de disfrutar del día y traernos buenos trofeos, salimos de kaza.
Nuestra zona objetivo era ayer el sureste de la comunidad de Madrid, y la cosa pintaba bien, ya que al llegar a Chinchón, ya oímos los primeros truenos y sentimos el típico olor a tierra mojada -ozono- que tanto nos gusta.

Pero desgraciadamente fue lo único que pillamos en todo el día. El cielo se fue despejando y el resto de las horas, hasta las 9 de la noche se fueron en un contínuo mirar al cielo buscando los desarrollos de nubes, desplazarnos por la comunidad de Madrid un busca de buenos spots (lugares con buenos cielos desde donde fotografiar y filmar) e intentar conseguir una buena conexión a internet para mirar la evolución de las nubes.

Trescientos kilómetros persiguiendo algo que nunca llegó a existir. En muchas ocasiones perseguimos tormentas que no han nacido todavía, esperando ser testigos de su nacimiento, anticipándonos a que la ecuación de el resultado esperado, comprando butaca de primera fila en el nido tormentoso aún vacío.

No esta vez. Supongo que si siempre tuvieramos la seguridad de un buen final, la cosa perdería emoción.

Os dejo con algunas de las fotos del martes, sobre todo este reportaje de Jose Antonio Quirántes, uno de los mejores kazando tormentas, y que pertenece a nuestra red de fotógrafos de digitalmeteo.