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La Coctelera

capturando la temperie
Bitácora de un kazatormentas

Todos los años, por estas fechas, pasa lo mismo.
Demasiado bien se que los periodistas y los medios de comunicación deben estar faltos de noticias e historias que contar, y que el periodo estival no es muy propicio para extensos telediarios con importantes contenidos, periódicos con titulares trascendentes y tertulias radiofónicas de auténtico calado.
Bueno, vale. Tengo claro que se echa mano de informaciones más refrescantes, más intrascendentes, que quizá no tuvieran hueco un frío mes de Noviembre. Y como estamos en verano, pues se habla del calor. Normal. Y yo encantado, ¿eh? Me gusta que se hable de la meteo en la tele, en la radio, en los periódicos. Que hable la gente, los especialistas, que se hagan estudios, comparaciones, estadísticas. Fenomenal oye.
Lo que me (nos) revienta es que, año tras año, en cuanto nos descuidamos, a la mínima –o mejor debiera decir a la máxima- sale a relucir el término. Parece que lo están deseando.
La ola de calor. 

Ala, ya está, este año ya lo han dicho. No aprenden de otros veranos. Les importa un bledo que se trate de un simple día de calor. Hombre, ¡que estamos en Julio! Ellos ya han cumplido un año más. Montan el trípode delante de un termómetro callejero que anuncia unos abrasantes 46º, filman su recursito y ya tienen la jornada hecha.
Luego, lo adornan con verdaderas joyas de la meteo-ineptitud, calificando, por ejemplo, el clima de Andalucía como clima tropical; afirmando que, en Málaga, el viento terral proviene del desierto (cuando sopla de la propia península ibérica) o malinterpretando a la propia AEMet, organismo oficial que en ningún caso ha mencionado ola de calor por ningún lado durante estos días pasados.
La perla la pone Domingo Pérez, en el ABC del jueves 24 de Julio. Titula “Una ola de calor aplasta España”.
Toma ya. Aplasta. Este señor tenía que escribir algo y le ha salido un despropósito sensacionalista en el que, entre otras cosas, y además de usar un verbo tan explícito y de buen vender, nos aconseja tomar duchas frías (algo que me vino muy bien después de leerle), no salir entre las 12 y las 18 horas (¿y cómo se lo cuento a mi jefe?) y tomar bebidas deportivas (sc). Por si fuera poco, adorna su infumable e inflamable texto con una foto en que se pueden ver unos fastuosos 46º anunciados en uno de esos embusteros termómetros callejeros de los que miden la temperatura del asfalto, y no del aire.
Dios mío, ¿dónde estudian ahora los periodistas? A ver, un poquito de atención, periodistas, jefes de redacción, responsables de contenidos, gente en general.
No seré yo quien defina lo que realmente es una ola de calor, que lo dejaré a especialistas que quieran enfangarse. Sin embargo, sí que me gustaría, como aficionado a la meteorología y como persona que le dedica mucho tiempo diariamente, dar unas pinceladas de lo que realmente tiene que cumplir una buena ola de calor que se precie.
En primer lugar, las temperaturas registradas, tanto en las máximas como en las mínimas, deberían alcanzar y rebasar claramente las medias registradas en la zona para la fecha en cuestión. Es decir, depende de la zona y de la época del año, la temperatura será o no susceptible de ser considerada como extraordinaria. No hace falta que se batan registros de máximas y/o mínimas más altas, aunque si se baten, la ola de calor pudiera ser considerada como histórica. 
Su duración debería ser, al menos, de 4 ó 5 días. No vale que un solo día, como ayer en Bilbao, se alcancen unas temperaturas cercanas a los 40º, lo que ya de por sí es extraordinario, sino que debe permanecer en el tiempo esta situación. Hoy, por ejemplo, los bilbaínos no han llegado a los 24º. Una señora ola de calor debe sentirse durante varias jornadas, el calor latente se propagará día tras día y hará que sus efectos sean más notorios.
La extensión geográfica también es un dato a tener en cuenta y que hace que una ola de calor adquiera de forma implacable sus características tan peculiares. Una ola de calor no es localizada, debería afectar al menos a varias provincias, y no a una ciudad o localidad aislada.
Por último, si nos encontramos con una ola de calor hecha y derecha, notaremos sus efectos, sus consecuencias. Desgraciadamente serán noticia los fallecimientos de los más vulnerables, personas mayores, niños y enfermos sobre todo. Un día de calor, como el de ayer en Madrid, con 38º de máxima, puede morir algún descerebrado que sale a correr a las cuatro de la tarde, debido a un golpe de calor. Pero con una ola de calor, como la de 1995, ó la de 2003, la última padecida en España a mi juicio, mueren muchas más personas.
Esas son las últimas olas de calor que, una vez más, a mi juicio, hemos vivido en España. La de Julio de 2005 y la de Agosto de 2003. No quiero imaginar qué dirían entonces estos medios de comunicación que ahora rellenan valioso tiempo dando palos de ciego.
Con ayuda de mi amigos Cuní y Huxley, cito al Calendario Meteorológico de 1996, hablando de la ola del 95:
Durante nueve días los termómetros superaron los 40ºC, alcanzándose el día 23, 42.0ºC en el Observatorio de Cáceres y 44.4ºC en el Observatorio de Badajoz/Talavera la Real, superando la temperatura máxima histórica de este Observatorio. Es también destacable, el que las temperaturas mínimas nocturnas fueron igualmente elevadas, y en muchas zonas próximas a los 30ºC.
Algunas temperaturas alcanzadas ese mes: 
46,6 en Córdoba Aeropuerto y en Sevilla Aeropuerto
44,4 en Badajoz Aeródromo
43,4 en Ciudad Real
42,6 en Granada Aeropuerto
42,4 en Toledo
42,2 en Madrid-Barajas y en Orense
42,0 en Cáceres
41,6 en Jaén
41,0 en Zamora
40,8 en Huelva
40,6 en Zaragoza Aeropuerto
40,4 en San Sebastián Aeropuerto
40,2 en Valladolid
40,0 en Logroño Aeródromo.
En cuanto al verano del 2003, ese Agosto pudimos “disfrutar” de unas temperaturas como estas, mantenidas durante varios días y en extensas zonas de la península: 
Amareleja - 47,3º
Gerena (Sevilla) 46,2º
Morón, con 46,2°
Xàtiva (València), 46,0º
Beja - 45,4º
Sevilla-San Pablo 45,3º
Santarém (Fonte Boa) - 45,2º
Elvas (Alemtejo)- 44,9º
Lezkaroz, Valle del Baztán 44.8º
Bilbao (capital-Deusto)...42.1º
Basauri, Bizkaia, 41'8º
Lleida, 41,0º
Girona-barrio de Sant Daniel, 40'8º
Badalona, Montigalà, 40,2º
Barcelona, 40º
Getafe (Madrid) 39,8º
Majadahonda (Madrid) 39,8º
Por último cabe señalar que 21 personas murieron en Julio del 95 a causa del calor ("El Mundo" lunes 24 de julio de 1995), mientras que en el verano del 2003, el Centro Nacional de Epidemiología atribuyó a la ola de calor ni más ni menos que 6.500 fallecimientos.
En Europa ese verano murieron miles de personas.
Esto es una ola de calor señores, ¿ha quedado claro?

2 comentarios

David "Cuní"

25 jul 2008 | 01:21 AM

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Cierto es Emilio todo lo que dices y apoyo en toda su extensión tu comentario.

El calor de los últimos días no es ni más ni menos que el propio de la época del año en la que estamos y de las latitudes en que nos situamos.
La Península Ibérica está muy influenciada desde el punto de vista meteorológico del Contienente Africano dada su proximidad y es habitual que no lleguen masas de aire de esa zona con elevadas temperaturas, como también es habitual en invierno que nos lleguen masas de aire frío de procedencia europea.

Llevamos unos años en que cualquier evento meteorológico mínimamente destacable (que no extraordinario) es achacado al todavía pendiente de confirmación certera "Cambio Climático Antropogénico". Ello no hace si no, confundir, errar, equivocar a la población y desvirtuar lo que en sí es la "identidad meteorológica" de nuestro país.

Los profesionales de la comunicación deberían ser más rigurosos con sus comentarios, más exactos y precisos. En definitiva, más serios.

Ojalá que algún día veamos a más verdaderos profesionales en el ámbito de la información meteorológica.

Que así sea.

David López-Rey Lumbreras.

ZAIRA LOPEZ

25 jul 2008 | 10:17 AM

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hola emi, he leido algunos de tus blog, que chulos me gustan mucho, gracias por agregarme un beso hasta pronto.

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Sobre capturando la temperie

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Decir que soy un kazatormentas podría no hacerle un favor a este pequeño currículum. Pero es lo que soy. Ahora bien, aceptando la parte friki que tiene, ser un kazador de tormentas es algo más. Después de la pequeña frustración que me produjo hace años no estudiar la carrera de meteorólogo y “conformarme” con ser informático, llegó la hora de desarrollar mi afición, de la mano de internet y las nuevas tecnologías, de tal forma que en la actualidad, esa pasión, el sueño de dedicarme profesionalmente a mi hobby, se ha hecho realidad en Digitalmeteo. Disfrutar con la belleza de nuestra atmósfera, perseguir de forma segura las variadas manifestaciones que nos ofrece cada día, tener un afán incansable de conocer sus secretos, luchar por la divulgación de esta ciencia: la Meteorología. Estos son los objetivos que me mueven, esto es el “algo más” de ser un kazatormentas.